Periodismo 2.0

La llegada del Internet revolucionó el campo de las comunicaciones y transformo la cultura global

Descargar Archivo AQUIDocumento PDF

miércoles, 31 de julio de 2013

El pago a la tierra – ritual ancestral

Los antiguos habitantes andinos (precolombinos) tuvieron un profundo respeto a las fuerzas de la naturaleza, a los apus (montañas), al sol, la luna, animales y en especial a la “pacha mama” o “madre tierra” como parte de su religiosidad, considerándola como “fuente de vida”, hacedora de todo lo existente, por ello construyeron lugares sagrados para rendir culto y celebrar lo místico en agradecimiento a la madre tierra. A esta celebración se le conoce con el nombre de  “pago a la tierra”, “haywasqa”, corpachada o convido, actividad de la reciprocidad en entre el mundo material y el mundo espiritual, del ser humano y la naturaleza. Hoy en día perdura y cobra mayor valor e importancia, no solo en los quechuas o aymaras del altiplano, sino en sociedades urbanas.
El pago a la tierra se realiza el primer día de agosto y durante el mes, dicen los autóctonos del campo, que en esta época la madre tierra o diosa de la fertilidad está sedienta y hambrienta, por lo tanto hay que satisfacerla, nutrirla y ofrecer los mejores alimentos para darle fuerza y energía, con el objeto que, en el futuro les devuelva protección, alimentos, prosperidad y buenas cosecha, todo se realiza con mucha fe. Se trata de una deidad que manifiesta la partición entre el dar y quitar, pues así como favorece y cuida, también castiga y reclama sacrificios. Es compasiva, pero también vengativa, caprichosa, arbitraria e impredecible.  Por ello es respetada y temida.
La persona encargada de realizar la ceremonia mágica es el “paqo”, “Chamán”, “altomisayoq” o “yatiri”, que  dicen tener poderes sobrenaturales y comunicación con el mundo de los espíritus. Ofrece la ofrenda llamado “despacho”, contiene hojas de coca, variedad de  semillas de cereales, plata no trabajada, el unthu (cebo), sullus (fetos de llamas u ovejas), confites y dulces, vino, frutas, bizcochos, galletas, flores (claveles), conchas y estrellas marinas, dinero, mixtura amarilla, incienso etc. Después de pedir permiso a la pacha mama, tiende una “mesada” (una manta adornada con flores y velas sobre el piso), entre oraciones, los presentes peticionan deseos con mucha fe a la madre tierra, mientras el sacerdote invoca a los apus, deidades de las montañas sagradas.
De igual modo invoca a los tres supremos del universo o mundos andinos: hanan pacha (el mundo de arriba); kay pacha (este mundo); y el ukhu pacha (el mundo de abajo o interior), son representados por los componentes de la ofrenda, y un brindis ritual (ch’alla) que es bebido con chicha de jora o aguardiente. El pago a la tierra termina con la quema ritual de las ofrendas, para que así retornen al lugar de donde provienen, elevándose al cielo mientras las cenizas son enterradas en la tierra para completar el ciclo. Según la creencia: si las cenizas salen negras significa que la ofrenda no es del agrado de la madre tierra, si salen blancas quiere decir que si es de su agrado y habrá prosperidad.
En la colonia, los españoles trataron de eliminar toda adoración o rito de origen andino, destruyendo sus recintos sagrados, posteriormente con la emancipación cobraron mayor fuerza, la religiosidad se hizo cada vez más compacto y respeto a la madre naturaleza. En la actualidad este ritual no solamente es practicado por los hombres del ande (comuneros o campesinos), que solicitan buena cosecha, buena procreación del ganado, etc., sino  también, el poblador urbano lo realiza en la ciudad, para bendecir sus propiedades, buena salud, buena economía, estudios, viajes, curaciones, etc. 
El pago a la tierra, lo ejecuta una familia o una comunidad, dependiendo la clase de petitorio a la madre tierra, el paq’o o chamán es contratado por éstos, inclusive existe pagos de alto costo económico, según sus creyentes, la madre tierra recibe con agrado y hace cumplir sus deseos, sin olvidar que la coca sagrada es protagonista en estos rituales, normalmente lo realizan pasado las doce de la noche (amanecer del día uno de agosto) y en algunos casos lo hacen de día a manera de espectáculo.
Este legado ancestral es  practicado en Perú, Bolivia, Ecuador, y otros países. Dicen los hijos de la tierra bendita: “De la pacha mama vivimos, aquí nacemos y de esta pacha mama comemos”.
 
                                   FUENTE: http://www.dearteycultura.com/pago-a-la-tierra/#.Ufmyq9LmNFE

0 comentarios:

Publicar un comentario